EL GASTOR

Poblada desde la Prehistoria, como vienen a confirman los relevantes monumentos megalíticos encontrados en el entorno, a El Gastor se la conoce como el Balcón de los Pueblos Blancos, por las magníficas panorámicas que se pueden contemplar de los pueblos vecinos desde su punto más alto.

Situado sobre un cerro y muy cerca del nacimiento del río Guadalete posee el urbanismo de las típicas villas serranas. Entre las visitas de interés sobresalen la iglesia de San José, la fuente Diego de El Gastor, el molino de aceite Hermanos Palomino y el museo de Usos y Costumbres.

Si los espeleólogos disfrutarán al máximo en cuevas como la de Fariña o la del Susto, lo propio podrán hacer los aficionados a los deportes náuticos en el embalse de Zahara-El Gastor y los senderistas en el Tajo de Algarín y las Grajas. De la artesanía local destacan la gaita castoreña y las pleitas, mientras que el Corpus Christi está declarada de Interés Turístico Nacional.

EL VALLE DE LOS DOLMENES

En la localidad de El Gastor (Cádiz), ruta circular al Dolmen «Tumba del Gigante» también conocido como Dolmen de El Charcón.

Se trata de una ruta corta con algo menos de 4km de recorrido, comienza en el Área Recreativa La Ladera, en la parte alta del pueblo. Alli se pueden aparcar varios coches, la subida se inicia por una pista de hormigón con fuerte pendiente.

Pronto alcanzamos una fuente donde es fácil encontrar salamandras en época húmeda, de allí pasamos al mirador del Tajo Chico o Tajillo donde disfrutaremos de una panorámica del pueblo y vistas al norte, de izquierda a derecha se ve La Sierra de Líjar, el peñón de Zaframagón, Olvera y la Sierra del Tablón con el Terril que es el más alto de la provincia de Sevilla.

Tras otra pequeña subida el resto de camino será de bajada, alcanzamos el Cortijo de La Sierra (también conocido como del Postigo o del Charcón) y un poco más adelante tenemos el dolmen próximo a una encina.

EL BALCÓN DE LOS PUEBLOS BLANCOS

El Gastor es conocido como el Balcón de los Pueblos Blancos por las magníficas vistas que de los pueblos vecinos se pueden contemplar desde su punto más alto. Su trazado, el típico de las localidades de la Sierra gaditana, invita a pasear por sus callejuelas y a descubrir sus monumentos más importantes, como la iglesia de San José, el molino de aceite “Hermanos Palomino” o la Fuente Diego. La villa mantiene también el recuerdo de sus tradiciones en el Museo de Usos y Costumbres Populares, que recibe el nombre del famoso bandolero “José Tempranillo”. Este museo está situado junto al Ayuntamiento, en la calle Alta, la misma en la que la leyenda ubica la casa en la que vivía la novia del célebre bandolero y en la que él se escondía de la justicia.

Escondite de bandoleros era también la Cueva Fariña, en la falda del Tajo de Algarín, que, junto a la Cueva del Susto, hará las delicias de los amantes de la espeleología. El senderismo y los deportes náuticos en el embalse de Zahara-El Gastor son otras de las actividades que el pueblo ofrece a sus visitantes, que podrán rememorar a los pobladores más antiguos de la zona con la visita a los dólmenes de los Algarrobales, Algarín y El Charcón. Éste último, conocido también como la “Tumba del Gigante”, es el de mayor tamaño de la provincia de Cádiz.

Y conocer El Gastor es acercarse también a su artesanía, en la que destaca la gaita gastoreña, un instrumento musical de viento que tiene como base un cuerno de toro o vaca y cuyo origen se remonta a los íberos. Otro tipo de artesanía popular es la elaboración de pleitas, una especie de trenzado hecho con palma o esparto con el que se realizan objetos diversos.

ZAHARA DE LA SIERRA

La sierra del Jaral acoge sobre sus faldas esta villa serrana enclavada en el interior del parque natural Sierra de Grazalema y declarada Conjunto Histórico. La fundación de la actual Zahara se debe a la época musulmana de la que se conserva, además del típico entramado urbano andalusí, el castillo (s. XIII), recuperada torre del Homenaje y los restos de la villa medieval con tramos de murallas.

Su emplazamiento a lo largo de la ladera le da al caserío una fisonomía urbana peculiar. Los diferentes niveles obligan a las calles a escalonarse. En su coqueto casco urbano resaltan la iglesia de Santa María de la Mesa, la capilla de San Juan de Letrán, la torre del Reloj y el puente de los Palominos.

Durante la fiesta del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Nacional, no solo se puede disfrutar de su cuidada ornamentación sino que también permite degustar su gastronomía autóctona, con platos como los quemones de cebolla, las sopas hervías y los borrachos azucarados.

GRAZALEMA

En el corazón de la Sierra de Grazalema se enclava este pintoresco pueblo blanco gaditano que goza de un microclima especial (ostenta el índice pluviométrico más alto de la Península). Aunque existen en la zona huellas de asentamientos prehistóricos, como el dolmen de la Giganta, el origen de Grazalema coincide con la ciudad romana de Lacílbula.

En su casco urbano, declarado Conjunto Histórico, la típica arquitectura popular se combina a la perfección con la riqueza monumental. La joya patrimonial de la villa es la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora, junto a la que se dan cita la iglesia de San José, la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, la iglesia de San Juan y las ermitas del Calvario y de los Ángeles.

Famosa por sus tradicionales mantas, éstas se exponen junto a otros oficios artesanales en el museo de Artesanía Textil.

VILLAMARTÍN

Este caserío blanco rodeado de fértiles campiñas estuvo poblado desde la más remota antigüedad gracias a su situación estratégica como cruce natural de caminos. Testigos de esta primitiva presencia son el dolmen de Alberite y el yacimiento de Torrevieja, que engrosan los fondos del museo Histórico Municipal.

El legado patrimonial de la villa cuenta con monumentos como el castillo de Matrera, la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes, la iglesia y el convento de San Francisco, la ermita de Nuestra Señora de las Montañas y casas señoriales como el Palacio de los Ríos o el de los Topete.

SETENIL DE LAS BODEGAS

La singularidad y extrema belleza de su entramado urbano convierten a Setenil en uno de los principales destinos turísticos de la Sierra de Cádiz. Las casas, unas bajo la roca y otras sobre ésta o en su interior, imprimen diferentes niveles de altura a las calles, configurándose rincones tan especiales como las calles de la Cuevas de la Sombra y de las Cuevas del Sol.

RONDA

En la milenaria Ronda se unen y enlazan los hilos que conforman el tejido multicolor de una de las ciudades más interesantes de toda Andalucí­a. El paisaje, el urbanismo, la historia, la leyenda romántica de bandoleros de sonado nombre, el espacio donde nacen y se hacen toreros y artistas que serán siempre, hacen de Ronda una ciudad única.

La impresionada crónica de autores literarios que se sintieron cautivados por esta ciudad puede rastrearse desde los más antiguos textos hasta hoy; Plinio, el rey poeta de Sevilla al-Motámid, al-Idrisi, Ibn al-Jatib, Vicente Espinel, Rilke, Juan Ramón Jiménez y Juan Goytisolo son algunos nombres de la larga lista de autores que han dejado escritas páginas elocuentes de Ronda, donde a decir de sus naturales, llueve hacia arriba y los pájaros vuelan a los pies de los que se asoman al Tajo.

La ciudad invita a un recorrido ajeno a la prisa, que permita apreciar con detalle los rasgos de la antigua medina árabe, en la orilla sur del rí­o Guadaleví­n, que aún conserva parte de sus murallas, cruzar el Puente Nuevo y pasear por la Alameda del Tajo, deteniéndose en los rincones y obras monumentales que abren sus puertas al visitante; sin olvidar reponer fuerzas en alguno de los restaurantes que ofertan una buena selección de platos de la gastronomí­a de la Serraní­a.

El núcleo urbano se divide en tres zonas perfectamente diferenciadas entre sí­: la ciudad o antigua medina árabe que, desde el punto de vista histórico, es la más importante, el barrio de San Francisco, separado por las Murallas, y el del Mercadillo, que se encuentra al otro lado del rí­o Guadaleví­n.

De las murallas de los ss. X-XVI se observan dos tramos diferenciados: el primero de época islámica que rodeaba un recinto más pequeño y el segundo que abarca todo el casco antiguo. En él se encuentran la iglesia Mayor de San Mateo, San Francisco y la de Santa María.

Sus idílicas y extensas playas azotadas por el viento de levante hacen de Tarifa un lugar de culto para los aficionados a deportes náuticos como el kitesurf, el flysurf, el paddle surf o el submarinismo, entre otros.

Tras la playa Chica, Los Lances y Valdevaqueros, se halla la playa de Bolonia, arenal salvaje y uno de los más bellos paraísos gaditanos. El Cañuelo es una playa con un entorno en estado natural, con vegetación excelsa, arena fina, aguas cristalinas Ya la que se llega desde el Faro de Camarinal. Los Alemanes se extiende desde el Cabo de la Plata al Cabo de Gracia. Por último, Atlanterra es la continuación de Zahara de los Atunes.

El municipio participa de cuatro espacios naturales protegidos: el parque natural de los Alcornocales, el parque natural del Estrecho, el paraje natural playa de Los Lances -área de concentración y regreso de aves en la travesía del estrecho de Gibraltar- y el monumento natural duna de Bolonia, con más de 30 metros de altura y situada en el istmo de punta Camarinal, en la costa suratlántica de Cádiz.

Call Now Button
×